miércoles, 12 de junio de 2013


Alertas sobre el uso del lenguaje

                            
En el día de hoy quiero traerles un post que se que generará algo de polémica, ya que es sobre un tema que dejó de ser tabú hace unas décadas y que hoy es retomado de nuevo por las teorías neurolingüísticas que entienden el poder que tienen las palabras en nuestro cerebro y, por consiguiente, el efecto que tiene en los demás.
Es un tema, además bastante cotidiano y que tiene en sus ciernes una gran pelea entre las generaciones: este curioso tema es el uso de las “groserías” en el lenguaje cotidiano. Yo crecí siendo corregido frecuentemente cuando usaba “malas palabras”. Duchas palabras eran aquellas que se usaban para ofender a otro y que generaban una agresión verbal. Con el paso del tiempo, esas mismas palabras empezaron a usarse con un uso y significado distintos: empezaron a hacer parte del lenguaje cotidiano, es por ello que vemos cómo un par de adolescentes se saludan entre ellos usando estas palabras y pareciese que fuese de forma amigable.
Esas mismas palabras que en algún momento se usaron para ofender, hoy hacen parte del lenguaje cotidiano. Durante mucho tiempo pensé que no estaba mal usar esas palabras con mis amigos, pues no se hacía con el ánimo de ofender o agredir.
Sin embargo, con el tiempo y gracias al estudio de la PNL, me he dado cuenta de que el uso de palabras soeces o “groserías” no tiene un efecto adecuado en mí o en las personas que me rodeaban. Empecé a darme cuenta que cuando usaba estas palabras mi actitud, de todas formas, sí era más agresiva, no hasta el punto de dañar a alguien pero sí hasta el punto de no sentirme cómodo en ese ambiente. Fue cuando hice la siguiente reflexión: ¿Cómo es que cuando estoy en mi casa, en una reunión social o familiar o en mi ambiente de trabajo, no uso estás groserías? Inmediatamente me respondí: porque hay que guardar respeto a estos ambientes. Así que nación otra pregunta: ¿Acaso es que no debo guardar respeto a los contextos con mis amistades?
Así que empecé por dejar de usar groserías en mis conversaciones habituales y empezar a usar las palabras que eran para decir cada cosa. Sorprendentemente, no solo los ambientes empezaron a parecerme más adecuados, sino que los demás empezaron a percibir de una manera más adecuada, conversaban más tiempo conmigo e incluso aquellos que solían usar las groserías como yo, cuando hablaban conmigo, empezaron a usarlas menos, pues percibían inconscientemente que al hablar conmigo el contexto cambiaba y se hacía más “amigable”.
Tal vez pensarás que soy un viejo conservador doctrinal que no entiende que el mundo evoluciona culturalmente y que no comprende que los usos y los significados de las palabras. En realidad si comprendo esto, pero el hecho de comprenderlo no implica que deje de parecerme problemático. Las razones por las que creo que no es adecuado el uso de las groserías en tus conversaciones habituales son dos:
La primera es que al usar las groserías en el contexto que son, estás comunicándote efectivamente y, al dejar de usarlas en los contextos cotidianos, haces que tus conversaciones sean más efectivas. Es cuestión de comunicarse adecuadamente usando las palabras para lo que son.
La segunda razón es que las palabras groseras y agresivas, tienen una fisiología específica al momento de decirlas. Repite alguna palabra agresiva y notarás cómo el tono y la fonética de la palabra causan una sensación de choque. El mejor ejemplo es la palabra IMBÉCIL. Repítela y verás que no la puedes sentir como una palabra amable así no sepas su significado. La fisiología que usas para decir las palabras agresivas es agresiva, por ello tu cerebro no podrá distinguir en si la estás usando para agredir o si simplemente estás jugando una broma. Al decir groserías estás cargando tu cerebro de fisiologías agresivas.
Puede que ahorita no me creas, pues sólo te lo he dicho y lo he escrito. Por eso es estrictamente necesario que lo practiques y te darás cuenta de poder que tienen las palabras. Intenta, en tus conversaciones coloquiales no usar groserías y empezarás a sentir cambios en tu energía, en la forma en que te relacionas con otros y, claro, te convertirás en una persona muy atractiva y, lo curioso, es que la gente no sabrá que es porque hiciste el pequeño cambio de no decir más groserías.
Dr, Phyloel

¿CÓMO PROTEGERSE CONTRA LOS ATAQUES VERBALES?

¿Cómo protegerse contra los ataques verbales?

La pedagoga y psicóloga alemana Barbara Berckhan, que participa en proyectos científicos de la Universidad de Hamburgo, admite que “estamos constantemente expuestos a ataques verbales, a críticas destructivas, a las burlas, a las bromas pesadas”.
Según Berckham, autora del libro 'Cómo defenderse de los ataques verbales' y ‘Judo con palabras’, "podemos contraatacar, pero el agresor no suele batirse en retirada, sino que acostumbra a responder con mayor violencia todavía y además, con el intercambio continuo de agresiones todos salen perdiendo, generando estrés, alteraciones nerviosas, heridas psíquicas o deseos de venganza".
Para esta experta la autodefensa contra los ataques verbales comienza siempre con una declaración de independencia: “no permito que mi estado de ánimo dependa de los demás”, señala Berckhan, quien asegura también que “cada vez que nuestro humor y nuestros sentimientos dependen del trato que nos dan los otros, nos encontramos atrapados como peces en el anzuelo”.
“No importa cómo nos tratan, somos nosotros los que decidimos como lo tomamos”, destaca esta consejera especializada en situaciones conflictivas en empresas y asociaciones, que sugiere construirse un "escudo protector", entre otras estrategias de autodefensa, destinadas a hacer frente a los agresores verbales.
Construyendo un escudo mental
Para forjar este acorazamiento interior que ayuda a “no tomarse tan a pecho la actitud de los demás”, Berckhan propone cuatro pasos:.
  1. Recuerde una circunstancia en la que mantuvo la calma, pese a que la situación era violenta e irritante. Sumérjase de nuevo mentalmente en esta situación e imprégnese de la sensación de que los disgustos le rebotan como una pelota de ping-pong.
  2. Deje que lo invada la sensación de que puede protegerse mediante una especie de escudo invisible que levanta a su alrededor.
  3. Imagine ese escudo, a través del cual puede ver y oír, como ocurre con los cristales gruesos de las oficinas bancarias.
  4. Elija e incúlquese una frase que le sirva de 'música de fondo' para su escudo protector, algo así como "eso es cosa de los demás" o "esto no tiene nada que ver conmigo".
La pedagoga y consejera alemana, aconseja levantar mentalmente esta protección invisible a una distancia adecuada, para oír y ver a través de ella todo lo que pasa a nuestro alrededor con gran precisión, sin dejar de estar perfectamente protegido.
Al usarlo, “el humor y los estados de ánimo de los demás ya no nos afectan”, ya que según Berckhan, nos encontramos tranquilos y seguros en nuestro propio espacio emocional y mental, desde donde podemos reaccionar de forma amable, objetiva y tranquila.
Si uno busca 'insulto' en un diccionario, verá que se define como "palabra o acción ofensiva cuya finalidad es provocar o irritar", de donde se puede inferir que es una forma de estímulo que procura cierta respuesta o reacción negativa de nuestra parte, según la escritora y comunicadora Roser Amills Bibiloni (www.roseramills.com).
No obstante, para esta investigadora, autora de '333 vitaminas para el alma', para responder a los insultos "hay que ser más buenos que los malos", y recomienda tener a mano algunos "golpes de efecto" como los siguientes para cuando sea necesario:.
  • ¿Y?. La respuesta "¿Y?" al que se burla muestra indiferencia ante la burla y le resta importancia. Porque quien se afecta por un insulto, se infecta.
  • Indiferencia. Hay un refrán que dice que "no hay mejor desprecio que no hacer aprecio". El que insulta lo hace para obtener otra mala respuesta, así que si no la obtiene, no habrá conseguido su cometido.
  • Una amplia sonrisa. Ante un insulto, podemos plantarnos una de nuestras mejores sonrisas y podremos ver como la persona que tenemos enfrente se desespera y termina por desistir, completamente "descolocada".


http://www.alomujeres.com/belleza-y-bienestar/como-protegerse-contra-los-ataques-verbales

COMO DEFENDERSE DE LOS ATAQUES VERBALES